Escribo desde el alma, con la sutileza del que pretende llenar el espacio con palabras, he sentido en ocasiones que no le hago honor a la pluma, es complejo volver a lo simple, solo me dejo llevar por lo que sueño, siento, observo y pienso...¡He aquí lo complejo!. Mi realidad está sesgada por un filtro autoimpuesto, ¿Protección o armadura esquiva? Más bien es un destello que enaltece y le da brillo a las letras. Así voy creando formas nuevas, construyendo elementos aún inexistentes, pero latentes, no por negar lo que acontece en el ahora, sino como un escape a la realidad inquietante que mis ojos se niegan a ver. Adornar las escenas del presente, siempre ha sido mi arte; la magia nunca se fue y me acompaña desde niña. Esquivé cualquier intención inconsciente por parte de los otros, por parte mía, de arrancarla de mi ser; aún así, sobrevivió a pesar del dolor, del paso del tiempo, del desarrollo del pensamiento, de la vulgar madurez. Mi escritura no sabe de coherencia...
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